Semillero
 
La primera labor a realizar es una intensa actividad de juego y exploración sonora que permita a los participantes adquirir confianza e interés en la música. El trabajo debe girar en torno al movimiento corporal, la coordinación motriz, el canto colectivo y la audición dirigida.



Poco a poco se deben ir introduciendo los instrumentos de percusión y las flautas, haciendo montajes vocales-instrumentales y formalizando el trabajo de ensamble y producción musical con énfasis en un resultado sonoro afinado y ajustado rítmicamente. El propósito principal de esta etapa es la concientización del trabajo individual y colectivo, la coordinación de voces e instrumentos a través de montajes musicales y la formación de imágenes sonoras que permitan sentar las bases para la percepción consciente de la música.




 
   
 
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